El voto electrónico en México


305967Pensemos por un momento que vivimos en la era de las Tecnologías de la Información, donde las costumbres, forma de hacer las cosas y de ver el mundo ha cambiado vertiginosamente, y lo hace a pasos acelerados, donde a veces cuando compras un Gadgets o simplemente un celular, en muy poco tiempo se vuelve obsoleto, anticuado y pasado de moda debido a la Revolución Tecnológica que vivimos.

Nuestras costumbres y formas de vida se han venido modificando, ahora nos comunicamos más por vía mensajes de WhatsApp que por llamadas telefónicas, dejamos de ver la televisión tradicional por ver televisión por cable o incluso el Netflix, leemos o nos enteramos de noticias en mayor cantidad a través de las redes sociales como Facebook o Twitter que por un periódico tradicional, las personas utilizamos más un Smartphone (teléfono inteligente) que una PC o Laptop, dejamos de escuchar música en la radio o los CD´s por hacerlo a través del Spotify. A decir verdad, nuestros hábitos y conductas cambian vertiginosamente, los movimientos bancarios como pago de impuestos y servicios, transferencias electrónicas y pago de tarjetas se hace a través de pasos sencillos desde la comodidad de tu celular con conexión a internet.

Ante ello, no descanten la posibilidad de que en un futuro próximo los electores puedan emitir su voto en forma virtual, abandonando así los medios tradicionales y que poco a poco serán vistos como obsoletos y arcaicos. Lo cual llevará consigo ciertas ventajas, como podría ser elevar considerablemente el porcentaje de la participación electoral, sobretodo en la generación Y o mejor conocida como la generación milenial, que son en mayor medida quienes le dan uso a las bondades de la tecnología en sus diferentes formas.

Pensar que el instituto electoral llevará a las casillas urnas electrónicas muy similares a lo que es un cajero electrónico, que será factible y viable votar desde cualquier parte del mundo ya sea a través de una computadora o un Smartphone, que esto le dará voz a través de la expresión del voto electrónico o virtual a un gran porcentaje de gente que por apatía o simplemente por ser indeciso en el sentido de su voto no acuden a votar, se antoja ambicioso.

Uno de varios problemas o conflictos a resolver o superar, sería el mito de la secrecía del voto, pues se cree que el voto debe y tiene que ser secreto, de lo cual tengo mis dudas. La gente se imaginará entonces que las movilizaciones modernas de acarreo del voto se llevarán a cabo con la concentración masiva de personas en salones donde votarán frente a un supervisor en el sentido que se les coaccione e instruya, o incluso con enviar una screenshot o captura de pantalla del voto emitido a favor de X o Y candidato.

Yo pensaría que estos son temas que se deben y se pueden resolver con el uso y una inteligente programación de las plataformas futuras para emitir el voto, hoy en día, es viable georreferenciar la ubicación de nuestro teléfono móvil o pc, con ello sería muy fácil identificar concentraciones masivas para coaccionar el voto, además de que seguramente encontraran la forma de bloquear la posibilidad de captura de pantalla al sentido del voto.

Como lo dije, las elecciones del futuro traerán consigo beneficios, pero también conflictos por resolver y superar, y quizás hasta una modificación en nuestra forma de pensar y ver el voto.

Un buen intento de ello, podría darse en los próximos años en el ejercicio del poder público a través de consultas públicas ciudadanas para la toma de decisiones que afecten al común de la sociedad, y que planteen la posibilidad de la participación ciudadana en plataformas diseñadas y creadas exprofeso para transformar la vox populi en una mayor participación de la sociedad en temas de interés colectivo.

Las elecciones del futuro ya están a la vuelta de la esquina y no nos queda otra más que prepararnos, capacitarnos y abrir las mentes para entender y comprender esta nueva forma de vida dinámica, ágil y virtual de la era de las Tecnologías de la Información. Seguir leyendo “El voto electrónico en México”

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Las redes sociales y su utilidad


A las redes sociales se les puede dar un sinfín de utilidades, que van desde compartir momentos personales (bodas, fiestas, comidas, viajes, etc.), compartir frases, pensamientos, reflexiones (cuestiones motivacionales para el crecimiento personal), compartir información y noticias que acontecen en nuestro entorno, o simplemente estar informado de lo que pasa en nuestra ciudad, país o el mundo en general.

Hay estudios e investigaciones que revelan que un número importante de la población dedica al día varias horas al estar conectado en redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram, etc.).

Las preguntas que debemos plantearnos son:

¿Qué tipo de uso de das tú a tus redes sociales?

¿Realmente le sacas provecho a ellas?

Existen gentes que a través del uso adecuado de las redes sociales han cambiado su vida notoriamente, gente con perfiles y estilos de vida tan diferentes que van desde políticos (alcanzando una mayor popularidad y eco en la sociedad, llegando en tiempo real a sus seguidores y/o simpatizantes); los llamados youtuber’s (muchos de ellos han ganado importantes cantidades de dinero y se han hecho muy populares); modelos (promocionan subiendo sus álbumes de fotos y obtienen jugosos contratos publicitarios); académicos han logrado difundir sus investigaciones y han llegado a rincones que antes se antojaba imposible hacerlo de manera tan fácil y rápido); medios de comunicación (la forma de comunicarse y de informarse se ha modificado de manera drástica y vertiginosa, y a través de las plataformas de las redes sociales, se ha establecido canales de comunicación en tiempo real de lo que acontece en todo el mundo).

La utilidad es innegable, pero ¿nosotros que estamos haciendo para adaptarnos a ellas y no quedar rezagados en la era digital?

Gobierno Abierto


Una opinión pública bien informada, exigente y con visión crítica es un elemento clave para una democracia de calidad, como también lo es la existencia de motivaciones e incentivos que permitan la participación de los ciudadanos en la acción pública (no sólo en elecciones, sino en todos los asuntos públicos de interés general o grupal). Sólo si los ciudadanos sienten que pueden intervenir en las políticas que se llevan a cabo podrán percibir al Gobierno y a la Administración como algo suyo, como algo de todos, como un Gobierno Abierto.
Asimismo, el Gobierno de una democracia moderna y abierta debe estar dispuesto a rendir cuentas y a depurar responsabilidades. Bajo el escrutinio permanente de sus ciudadanos, un Gobierno será menos arrogante y evitará arbitrariedades. Transparencia y responsabilidad van de la mano y entendemos que sólo así tendremos una democracia saludable y avanzada.

Debe ser compromiso de todo gobierno para situarlo a la vanguardia de las políticas y de las exigencias de un Gobierno Abierto, el asumir el reto de avanzar hacia una nueva forma de entender la acción pública centrada en un mayor control de los recursos económicos.

Por eso, los Gobiernos que ya están adoptando medidas contundentes para la reducción del déficit público, la transparencia en la gestión y una mayor eficacia de las respuestas administrativas y penales contra los malos gestores económicos, están en vías de convertirse en lo que denominamos un Gobierno Abierto e incluyente.

Retos actuales, soluciones del pasado, fracaso seguro….


retosLas grandes zonas urbanas o zonas metropolitanas que concentran una gran cantidad de habitantes, aquellas donde la mancha urbana se ha comido poco a poco el territorio creciendo sin control y borrando las fronteras entre demarcaciones o municipios. Esto hace difícil identificar los límites territoriales, administrativos y de responsabilidad o atribuciones entre los diferentes niveles de gobierno pues la sociedad lo mismo exige (con toda razón) mayor seguridad, mejores servicios públicos y oportunidades de empleo sin importar el ámbito de atribuciones de quienes ostentan el poder ciudadano a través de algún cargo de representación popular; aunque ellos (los gobernantes) también son parte del problema pues prometen más de lo que realmente pueden o van a cumplir y en ocasiones lo hacen sin menoscabo del ámbito de sus facultades y atribuciones.
La gestión en estás grandes urbes se ha convertido en el elemento de estudio de las políticas públicas del futuro, pero con la salvedad de que el futuro ya nos alcanzó y la sociedad no está dispuesta a esperar la fórmula mágica para resolver sus carencias y necesidades más primordiales. Ante ello se podría decir que:
1. La crisis de la legitimidad sobre cómo es que arriban al poder público los gobernantes quedo resuelta con la consolidación de instituciones y legislación sólidas en materia electoral para evitar al máximo posible el fantasma del fraude electoral, esto acompañado de un ejército de ciudadanos que custodian y vigilan los votos el día de la jornada electoral.
2. Ahora la crisis se trasladó a la capacidad de los gobernantes para ejercer con éxito su gestión al frente de las instituciones y con ello resolver las necesidades más apremiantes de la ciudadanía (seguridad pública, empleo, servicios públicos de calidad, economía competitiva, empleo, etc.); entiéndase ahora transitamos en una época de crisis de capacidades institucionales donde nos preguntamos ¿realmente los gobernantes gobiernan?
Los grandes retos al enfrentar la gestión de las grandes metrópolis y ciudades medias están plasmada en los siguientes axiomas:
– Territorio, es más que evidente que la mancha urbana borro del mapa real y no virtual las fronteras, la gente duerme y vive en un municipio trabaja en otro y come, cena y convive en uno más, es decir, hoy los territorios urbanos ya no tienen fronteras visibles, con lo que hoy en día no se puede gestionar la ciudad desde los viejos mapas. La nueva realidad está por encima de los límites territoriales, el gran reto es encontrar la figura de coordinación metropolitana que permita la homologación de la calidad y prestación de servicios sin diferenciación.
– Esfera de atribuciones o competencias, la gente poco o nada le importa saber a qué tipo o nivel de autoridad le corresponde resolver su necesidades y problemática más primordiales, lo mismo exigen seguridad al presidente de la república que al diputado o regidor de su comunidad, sin distingo de competencias. Ellos no entienden y quizás o deban entender la complejidad de competencias de la división de poderes, niveles de gobierno y competencia de servicios públicos; el enojo y hartazgo es más que evidente ante la insatisfacción de sus demandas y necesidades, y el discurso retorico entre autoridades donde se culpan mutuamente sobre la competencia para resolver los grandes problemas ciudadanos, lo que piden y exigen a gritos es coordinación y responsabilidad, piden que alguien se haga cargo y asuma su papel de gestor de soluciones inmediatas.
– El poder no solo reside en las instituciones, hoy en día hay nuevas fórmulas y métodos para resolver la problemática social, las alianzas con la sociedad organizada es indispensable, resulta necesario ir de la mano en la toma de decisiones con ONG’S, empresariado, grupos de interés, etc.; ya no se puede gestionar y gobernar sin antes consensuar con la sociedad, las épocas donde el gobernante asumía el poder supremo sobre la sociedad quedo atrás. Hoy lo que se requiere son gobiernos conciliadores, que escuchen y encuentren el método idóneo para sortear primero la inmediatez de soluciones, es decir, ser rápidos en sus gestiones y decisiones pero sin dejar la consulta y el consenso con la sociedad.
Estos son tres grandes retos de los gobiernos de las grandes urbes en nuestros tiempos, territorio, esfera de competencias e inmediatez con consenso social; retos que no son cosa menor, pero que ante la incapacidad de los gobiernos por encontrar e identificar la fórmula que resuelva en forma exitosa estos y otros grandes retos, se abre peligrosamente la puerta a gobiernos populistas e irresponsables que prometen más allá de lo que realmente pueden cumplir despertando la esperanza ciudadana en ellos para después convertirse en un desencanto generalizado contra lo público y lo político.

En resumen si se pretende seguir con instituciones, métodos o formulas del pasado siglo para resolver problemas y realidades del presente auguramos un fracaso rotundo, así como un divorcio cada vez más evidente entre sociedad y gobierno.

La lección de la elección 


Sin ánimo de querer impartir una cátedra, pues no soy quien para ello, pero después de escuchar y reflexionar sobre lo ocurrido en Jalisco y otras partes de México donde hubo elecciones y en la posterior conformación de los Ayuntamientos hay que considerar lo siguiente:
Hacer lo mismo de siempre no trae el mismo resultado. Se acabaron las campañas tradicionales, los candidatos tradicionales y todo lo que tenga más de 6 años en el poder es antiguo.

Existe un nuevo lenguaje adecuado a una nueva forma de hacer política. La política se ha globalizado. Y ha venido para quedarse. Quien no lo vea, esta ciego.

El cambio y ciudadano son las palabras favoritas de todos los partidos. La renovación no se trata de caras, es de actitud, de comunicación y de estrategia.

El marketing de gobierno jugará un papel de inexistencia hasta los elecciones generales y a partir de estas, será la clave para la reelección.

Los políticos tienen la imperiosa necesidad de profesionalizar la comunicación. Existe una nueva forma de comunicar política y algunos no se han enterado, las redes sociales y el uso del internet comienza a tener más peso que los medios convencionales o tradicionales de comunicación.

La palabra diálogo esta de moda, pero se confunde con la palabra pacto y esta con contradicción.

Se confunde la estrategia con los tiempos políticos. Y eso es como encontrar parecido ente un huevo y una nuez.

Tenemos una colección de ” propuestas creativas” y otras “propuestas inverosímiles” que los electores terminan por comprar como verdades que el tiempo pondrá a cada una de ellas en su justa dimensión.

Si te vas … Te vas .., la gente no perdona los regresos como hacen los toreros… Ya nos cansamos de los mismos.

El desprecio a la comunicación tiene un precio….

Ciudadanizar la política o politizar a la ciudadanía


Dentro de la necesidad de inundar la política de nuevos sentidos, prácticas y desafíos, es importante re vincular lo social y lo político, la sociedad comienza a sentir que la política le pertenece a todos y todas y que como instrumento de transformación de la sociedad era importante recuperarla.

Tal como lo planteó Norbert Lechner, la política es un proceso complejo de construcción del futuro que deseamos, un espacio de disputa, de acuerdo, de negociación, de conflicto y de diálogo, donde los sueños, las aspiraciones y las utopías deben tener cabida. Hoy en día desde la perspectiva ciudadana la política es vista como la administración del poder en el marco de un espacio muy reducido de decisiones y opciones de futuro. El espacio no de lo deseable, sino de lo posible.

Para hacer una analogía, digamos que la política, como la entendemos, es una alameda: podemos utilizarla como un camino para ir de un lugar a otro, pero también podemos habitarla, sentarnos, conversar, jugar con nuestros niños y niñas. Podemos utilizarla como un espacio para soñar e imaginar y podemos caminarla en distintas direcciones. Una alameda es a la vez camino y lugar. La política tal como existe hoy, al contrario, se parece más a una carretera: todo rápido, no hay tiempo para nada más que para conducir en una sola dirección, sin importar a donde nos lleve la ruta. En una carretera solo se conduce, no se juega, no se dialoga, no se sueña.

La política pareciera estar al servicio de un modelo de sociedad que no requiere (ni quiere) espacios de deliberación, conversación, opinión, ni crítica. Las definiciones de fondo ya están hechas, ya están tomadas. El margen de movimiento es pequeño, no es sustantivo.

Ante ello, comienzan a surgir movimientos y/o candidatos que se autodeterminan como ciudadanos e independientes, utilizando la bandera del ciudadano y el repudio a la política y los políticos, pues identifican y replican un discurso que la sociedad quiere escuchar.

Los partidos políticos tienen que encender lo focos de alerta, de digerir y comprender el mensaje que los electores llevaron a las urnas; entender que la sociedad está llegando al hartazgo de la ineficiencia de gobiernos que han sido incapaces de satisfacer sus elementales necesidades.

El reto es grande y el no prestar atención a ello prorroga traer consigo consecuencias dramáticas para la clase política, de no saber escuchar a tiempo y reacción en forma eficaz ante ello.

A la vez par, la sociedad esta dando un giro importante, pues nos guste o no, tenemos una realidad muy diferente a la de 20 años o incluso hace 5 años, pues la internet junto con las redes sociales han venido a despertar un muerto viviente, un ciudadano que cada vez es más crítico, más exigente y demandante de resultados. Esta sociedad cuenta hoy en día con un arma poderosa que en cuestión de minutos interactúa y moviliza con cientos o miles de personas con las cuales intercambia opiniones, criticas agudas y denuncias que antes no se animaban a hacer, o que no encontraban el eco social que ahora las redes sociales permiten.

Se podría entonces afirmar que poco a poco la ciudadanía se esta politizando, ya sea en forma individual o en forma grupal a través de grupos activistas, ong’s, etc.

Crisis de credibilidad


Lo que existe hoy en día es una aguda crisis de credibilidad en los políticos. Pues medianamente quedo superada y resuelta la crisis de la legitimidad del como es que los políticos (clase gobernante) arribaban al poder, es decir, la desconfianza en los procesos electorales y el fantasma del fraude. La sociedad hoy en día ya no cuestiona la legitimidad de los procesos, lo que ahora reclaman y exigen son resultados en el ejercicio del poder, una mejora palpable en su calidad de vida, empleo, seguridad, etc. La pregunta que se plantean es si realmente los gobiernos gobiernan.

Ante ello resulta fácil explicar el surgimiento de líderes que se auto nombran ciudadanos, independientes de partidos políticos (esto a pesar de su pasado partidista), pues es sel discurso que la sociedad quiere escuchar. Las instituciones políticas o partidos no están en el mejor de sus momentos y no gozan de gran popularidad, credibilidad y respaldo popular.

La incógnita que se resolverá en los próximos años será si realmente lograran gente como él Bronco en Nuevo León o Enrique Alfaro en Guadalajara marcar una notable diferencia entre otros gobiernos o administraciones pasadas; si realmente ellos representan el tan anhelado cambio que la sociedad espera, o si al final se obtendrán resultados similares.

La expectativa de la sociedad es grande y los electores castigan.