Platicando yo con mi abuela de 91 años reflexionábamos sobre lo mucho que ha cambiado el México que a ella le toco conocer y vivir, que dichos cambios han sido tan vertiginosos, que en ocasiones no se ha puesto a pensar si son para bien o para mal.

Quien iba a pensar que el México que cumplirá el centenario de la revolución y bicentenario de la independencia, de nueva cuanta se encuentre inmerso en pequeñas zonas de guerra, donde la violencia es el pan nuestro de cada día, pues ya hasta perdimos el asombro de escuchar que hubo ejecutados o que encontraron cuerpos mutilados. Ahora de una forma quizás hasta frívola solo contabilizamos cuantos ejecutados llevamos en lo que va del año, los sumamos y hacemos comparaciones con otros años y sexenios anteriores, y para algunos terminan siendo simples estadísticas, y una verdadera tragedia para familias enteras y amigos de los muertos.

Quien pensaría que esa violencia, ese desorden social está a solo un pequeño paso de convertirnos en un Estado Fallido donde poco se respetan las leyes, pues existen grandes incentivos para no respetarlas. Donde existe una impunidad desbordante y justicia solo para los que tienen recursos, donde no hay un verdadero estado de derecho pues la autoridad misma no respeta las leyes que debe hacer cumplir.

En el México del siglo XXI ya no se sabe que es más peligroso si ser policía o periodista, ya no se sabe si los ciudadanos se tienen que cuidar de los rateros, narcos o los propios policías. En este México pareciera que el ser homosexual o lesbiana es lo de moda, ya hasta se pueden casar y adoptar hijos. En estos tiempos de bum de las tecnologías de la información (computadoras, internet, etc.) donde en teoría estas nuevas herramientas deberían de estar al servicio de la sociedad y ser utilizada por los gobiernos en sus tres niveles para eficientar sus servicios y comunicación e interacción con la ciudadanía, en ocasiones parece todo lo contrario.

México es un país que tiene una posición geográfica privilegiada al ser vecino de uno de los países más poderosos del mundo, donde goza de una variedad de climas excepcionales, tiene una vasta gastronomía, rica cultura y tradiciones. Y sin embargo, aún tenemos un gran porcentaje de nuestra población en extrema pobreza, con preocupantes índices de analfabetismo. Nuestro país pareciera que se está acostumbrando a vivir constantes crisis con elevados niveles de desempleo y devaluación de nuestra moneda.

México es más que todos sus problemas, este país está lleno de gente noble, amable y trabajadora, que lucha día a día por salir adelante a pesar de sus malos gobiernos y gobernantes. En el México del siglo XXI se debe repensar nuestro sistema de gobierno y de partidos, las formas de acceder al poder, se deben de crear cada vez más mecanismos efectivos de participación social donde juntos gobierno y sociedad tomen las decisiones sobre lo que se debe y se puede hacer para mejorar nuestras condiciones de vida, y salir adelante. Se deben de replantear muchas preguntas en nuestra vida cotidiana.

Repensar sobre cuál será el futuro de la política en México, donde se requiere una sociedad más proactiva y participativa, menos apatica y con un mayor sentido de pertenencia ¿o no?

Héctor Ruíz

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