Durante los últimos años se ha debatido sobre las bondades de la gobernanza y elementos que van implícitos en ella, tales como la participación y consulta ciudadana en la forma de gobernar. Este concepto esboza una forma diferente de ejercer el gobierno de una sociedad, donde la ciudadanía toma un rol diferente en la relación con los gobiernos, asumiendo un papel preponderante en la definición de políticas públicas y acciones de gobierno concretas.

La Gobernanza alude a la eficacia, calidad y buena orientación de la intervención del estado, definiéndolo como un “nueva forma de gobernar” donde la forma de interacción de las administraciones públicas con el mercado y las organizaciones privadas o de la denominada sociedad civil (empresas, patronales, sindicatos y otras), no obedecen a una subordinación jerárquica, sino a una integración en red, en lo que se ha denominado “redes de interacción público-privado-civil a lo largo del eje local/global. Siendo un proceso mediante el cual los actores de una sociedad deciden sus objetivos de convivencia —fundamentales y coyunturales— y las formas de coordinarse para realizarlos: su sentido de dirección y su capacidad de dirección.

Lo anterior tiene mucho que ver con hechos concretos que han venido dándose en nuestro estado, tal como el anuncio del Gobierno del Estado de Jalisco de que realizara una consulta pública con el objetivo de definir el color del puente Matute Remus, y en el mismo sentido, el gobierno municipal de Guadalajara a través de su presidente municipal, ha reiterado en diversas ocasiones sobre la importancia de consultar a la ciudadanía previo a la construcción de la segunda línea del polémico Macrobus, la cual va de la mano con la consulta pública que pretendió impulsar el PRI en Guadalajara sobre el mismo tema. Aunado a ello, no está por demás recordar la lucha que emprendió la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) para que se realizara una consulta ciudadana sobre el aumento al transporte público. Ambas consultas (la del PRI-GDL y la de la FEU) fueron desechadas por el instituto electoral del estado, argumentando la falta de firmas necesarias para que esta se lleve a cabo.

Con estos ejemplos donde todos ellos tienen que ver con el Gobierno del Estado, se muestra la importancia que le otorga el gobierno a la consulta ciudadana, elemento que alude a un estilo de gobierno como lo es la gobernanza. Pues mientras el gobierno solo es capaz de hacer un simple anuncio de que consultara a la ciudadanía sobre el color que debe llevar un puente (tema por demás irrelevante por la gran parte de la sociedad), por otro lado desdeña, obstaculiza y descalifica propuestas de consultas públicas sobre el sistema de transporte, o si es viable o no el aumento al transporte público en el estado.

Pareciera ser que Jalisco y en especial su gobierno del estado, vamos un paso atrás en temas de la participación ciudadana, quizás por el temor a revertir sus proyectos o decisiones ya tomadas sin consulta alguna. Con ello está claro que la fortaleza del gobierno no es la participación y la consulta a la sociedad. Sin embargo y a pesar de ello, la sociedad ha dado muestras de ser capaz de movilizarse para encontrar eco en sus demandas, para muestra tenemos el movimiento ciudadano contra el llamado placazo, donde el gobierno pretendía obligar a la compra de placas para sus vehículos con un sobreprecio importante. Otro movimiento que se dio fue la protesta contra la macrolimosna,  a través de la cual el Gobernador pretendía donar fondos para la construcción del santuario de los mártires. En ambos hechos, el gobierno tuvo que dar marcha atrás, al encontrar una férrea oposición a sus acciones.

Así entonces, tenemos a un gobierno estatal obstinado e incapaz de encontrar ese vínculo más estrecho entre sociedad y gobierno, que propicie dejar atrás el divorcio cada vez más marcado entre la ciudadanía y sus gobiernos. El cual parece no aprender la lección de la toma de decisiones que terminan por no ser viables tras no ser lo suficientemente socializadas y consultadas con los diferentes sectores de la población.

Si se continua bajo este estilo de gobierno superado ya por muchas sociedades en el mundo, se vislumbra un rotundo fracaso en la implementación de políticas públicas donde se involucren sociedad y gobierno, no es una relación de subordinación, sino de colaboración y corresponsabilidad estrecha.

Héctor Ruíz

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