retosLas grandes zonas urbanas o zonas metropolitanas que concentran una gran cantidad de habitantes, aquellas donde la mancha urbana se ha comido poco a poco el territorio creciendo sin control y borrando las fronteras entre demarcaciones o municipios. Esto hace difícil identificar los límites territoriales, administrativos y de responsabilidad o atribuciones entre los diferentes niveles de gobierno pues la sociedad lo mismo exige (con toda razón) mayor seguridad, mejores servicios públicos y oportunidades de empleo sin importar el ámbito de atribuciones de quienes ostentan el poder ciudadano a través de algún cargo de representación popular; aunque ellos (los gobernantes) también son parte del problema pues prometen más de lo que realmente pueden o van a cumplir y en ocasiones lo hacen sin menoscabo del ámbito de sus facultades y atribuciones.
La gestión en estás grandes urbes se ha convertido en el elemento de estudio de las políticas públicas del futuro, pero con la salvedad de que el futuro ya nos alcanzó y la sociedad no está dispuesta a esperar la fórmula mágica para resolver sus carencias y necesidades más primordiales. Ante ello se podría decir que:
1. La crisis de la legitimidad sobre cómo es que arriban al poder público los gobernantes quedo resuelta con la consolidación de instituciones y legislación sólidas en materia electoral para evitar al máximo posible el fantasma del fraude electoral, esto acompañado de un ejército de ciudadanos que custodian y vigilan los votos el día de la jornada electoral.
2. Ahora la crisis se trasladó a la capacidad de los gobernantes para ejercer con éxito su gestión al frente de las instituciones y con ello resolver las necesidades más apremiantes de la ciudadanía (seguridad pública, empleo, servicios públicos de calidad, economía competitiva, empleo, etc.); entiéndase ahora transitamos en una época de crisis de capacidades institucionales donde nos preguntamos ¿realmente los gobernantes gobiernan?
Los grandes retos al enfrentar la gestión de las grandes metrópolis y ciudades medias están plasmada en los siguientes axiomas:
– Territorio, es más que evidente que la mancha urbana borro del mapa real y no virtual las fronteras, la gente duerme y vive en un municipio trabaja en otro y come, cena y convive en uno más, es decir, hoy los territorios urbanos ya no tienen fronteras visibles, con lo que hoy en día no se puede gestionar la ciudad desde los viejos mapas. La nueva realidad está por encima de los límites territoriales, el gran reto es encontrar la figura de coordinación metropolitana que permita la homologación de la calidad y prestación de servicios sin diferenciación.
– Esfera de atribuciones o competencias, la gente poco o nada le importa saber a qué tipo o nivel de autoridad le corresponde resolver su necesidades y problemática más primordiales, lo mismo exigen seguridad al presidente de la república que al diputado o regidor de su comunidad, sin distingo de competencias. Ellos no entienden y quizás o deban entender la complejidad de competencias de la división de poderes, niveles de gobierno y competencia de servicios públicos; el enojo y hartazgo es más que evidente ante la insatisfacción de sus demandas y necesidades, y el discurso retorico entre autoridades donde se culpan mutuamente sobre la competencia para resolver los grandes problemas ciudadanos, lo que piden y exigen a gritos es coordinación y responsabilidad, piden que alguien se haga cargo y asuma su papel de gestor de soluciones inmediatas.
– El poder no solo reside en las instituciones, hoy en día hay nuevas fórmulas y métodos para resolver la problemática social, las alianzas con la sociedad organizada es indispensable, resulta necesario ir de la mano en la toma de decisiones con ONG’S, empresariado, grupos de interés, etc.; ya no se puede gestionar y gobernar sin antes consensuar con la sociedad, las épocas donde el gobernante asumía el poder supremo sobre la sociedad quedo atrás. Hoy lo que se requiere son gobiernos conciliadores, que escuchen y encuentren el método idóneo para sortear primero la inmediatez de soluciones, es decir, ser rápidos en sus gestiones y decisiones pero sin dejar la consulta y el consenso con la sociedad.
Estos son tres grandes retos de los gobiernos de las grandes urbes en nuestros tiempos, territorio, esfera de competencias e inmediatez con consenso social; retos que no son cosa menor, pero que ante la incapacidad de los gobiernos por encontrar e identificar la fórmula que resuelva en forma exitosa estos y otros grandes retos, se abre peligrosamente la puerta a gobiernos populistas e irresponsables que prometen más allá de lo que realmente pueden cumplir despertando la esperanza ciudadana en ellos para después convertirse en un desencanto generalizado contra lo público y lo político.

En resumen si se pretende seguir con instituciones, métodos o formulas del pasado siglo para resolver problemas y realidades del presente auguramos un fracaso rotundo, así como un divorcio cada vez más evidente entre sociedad y gobierno.

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